La vida después del tratamiento del cáncer de próstata

Algunos efectos secundarios ocasionados por el tratamiento pueden durar mucho tiempo o puede que incluso no se presenten sino hasta años después de haber terminado el tratamiento. Las visitas al consultorio médico proveen una buena oportunidad para que haga preguntas e informe sobre cualquier cambio, problema o inquietud que tenga.

Los hombres que han tenido cáncer de próstata, aún pueden padecer otros tipos de cáncer. De hecho, los hombres que han padecido cáncer de próstata tienen un mayor riesgo de padecer otros tipos de cáncer. Para más información lea “ Otros cánceres después del cáncer de próstata”.

Los complementos alimenticios no están regulados como los medicamentos en los Estados Unidos, pues no tienen que demostrar que son eficaces (o incluso seguros) antes de ser vendidos, aunque hay límites en lo que se les está permitido afirmar que pueden hacer. Si está considerando tomar cualquier tipo de complemento nutricional, consulte con los miembros de su equipo de atención médica. Ellos pueden ayudarle a decidir cuáles puede utilizar con seguridad y evitar aquellos que puedan ser perjudiciales.

Cuando el cáncer es parte de su vida es normal que sienta depresión, ansiedad o preocupación. Algunos hombres se afectan más que otros. No obstante, todas las personas pueden beneficiarse de la ayuda y el apoyo de otras personas, ya sea amigos y familiares, grupos religiosos, grupos de apoyo, consejeros profesionales, entre otros.

La vida después del cáncer de próstata significa regresar a actividades que usted solía realizar, así como contar con algunas nuevas opciones.

Consulte con su doctor sobre el desarrollo de un plan de atención para después del tratamiento que sea adecuado para usted. Este plan puede incluir:

El cáncer de próstata puede reaparecer incluso muchos años después del tratamiento, por lo que es importante seguir periódicamente las visitas al médico e informar cualquier síntoma nuevo (como dolor en los huesos o problemas urinarios).

Aun cuando haya completado el tratamiento, sus médicos querrán estar muy atentos a usted. Es muy importante que acuda a todas sus citas de seguimiento. Durante estas visitas, los médicos le formularán preguntas sobre cualquier problema que tenga y le harán exámenes y análisis de laboratorios o estudios por imágenes para determinar si hay signos de cáncer o para tratar efectos secundarios.

Hasta el momento, ningún complemento alimenticio (suplemento nutricional) ha demostrado claramente que ayude a reducir el riesgo de que el cáncer de próstata progrese o regrese. De hecho, varios estudios han sugerido que algunos complementos, como el selenio, pueden incluso ser perjudiciales. Esto no significa que ningún complemento será útil, aunque es importante saber que ninguno ha demostrado que lo es.

Los posibles efectos secundarios principales de la prostatectomía radical son la incontinencia urinaria (falta de control de la vejiga) y la disfunción eréctil (impotencia; dificultades para lograr y mantener erecciones). Estos efectos secundarios también pueden ocurrir con otras formas de tratamiento para el cáncer de próstata.

El tipo principal de cirugía para el cáncer de próstata es la prostatectomía radical. En esta operación, el cirujano extirpa toda la glándula prostática además de una porción del tejido que le rodea, incluyendo las vesículas seminales. Una prostatectomía radical se puede hacer de maneras diferentes.

  • Los hombres con incontinencia urinaria de esfuerzo podrían perder orina cuando tosen, se ríen, estornudan o hacen ejercicio. La incontinencia de esfuerzo es el tipo más común después de la cirugía de la próstata. Por lo general, los problemas con la válvula que retiene la orina en la vejiga (esfínter de la vejiga) causa la incontinencia de esfuerzo. Los tratamientos del cáncer de próstata pueden dañar los músculos que forman esta válvula o los nervios que hacen que funcionen los músculos.
  • Los hombres que padecen incontinencia por rebosamiento presentan dificultad para vaciar la vejiga. Estos hombres se tardan mucho en orinar y tienen un flujo goteante con poca fuerza. Por lo general, el bloqueo o el estrechamiento de la salida de la vejiga debido a tejido cicatricial causa la incontinencia por rebosamiento.
  • Los hombres que padecen incontinencia de urgencia tienen una necesidad repentina de orinar. Este problema ocurre cuando la vejiga se vuelve demasiado sensible al estiramiento conforme se llena de orina.

Los médicos no pueden predecir con certeza cómo se afectará un hombre después de la cirugía. En general, los hombres de edad más avanzada suelen tener más problemas de incontinencia que los hombres más jóvenes. Los grandes centros de tratamiento contra el cáncer en los que se realiza la cirugía de la próstata con frecuencia, y en los que los cirujanos tienen vasta experiencia, reportan menos problemas de incontinencia.

Después de la cirugía, mientras usted se encuentra todavía bajo los efectos de la anestesia, se le colocará un catéter (tubo flexible y delgado) en el pene para ayudarle a drenar la vejiga. Por lo general, el catéter permanecerá colocado de una a dos semanas mientras usted se recupera. Podrá orinar por su propia cuenta una vez se le quite el catéter.

Si usted está considerando tratarse con la cirugía laparoscópica, es importante que entienda lo que se conoce y lo que todavía se desconoce sobre este método. La experiencia y la destreza de su cirujano son probablemente los factores más importantes. Si decide que la cirugía laparoscópica es el tratamiento apropiado para usted, asegúrese de encontrar un cirujano que tenga una vasta experiencia con este procedimiento.

La prostatectomía laparoscópica tiene sus ventajas sobre la prostatectomía radical abierta, incluyendo menos pérdida de sangre y dolor, estadías más breves en el hospital (usualmente no más de un día) y períodos de recuperación más cortos (aunque será necesario mantener el catéter en la vejiga por aproximadamente la misma cantidad de tiempo).

Para más información sobre cómo lidiar con los problemas de erección y otros asuntos relacionados con la sexualidad, lea Sexualidad para el hombre con cáncer.

Los cirujanos que realizan muchas prostatectomías radicales suelen reportar tasas de impotencia más bajas que los médicos que realizan la cirugía con menos frecuencia. Se ha informado una amplia gama de tasas de impotencia en la literatura médica, pero la situación particular de cada hombre es diferente. Por lo tanto, la mejor manera de obtener una idea sobre sus probabilidades de recuperar las erecciones consiste en preguntar a su médico sobre sus tasas de éxito y cuál sería probablemente el pronóstico en su caso.

El paciente también debería abstenerse de mantener relaciones sexuales y no alarmarse si encuentra fragmentos de tejido en la orina de vez en cuando. Es como una herida de la piel: cuando cae la costra, puede sangrar un poco.

La resección transuretral exige un ingreso hospitalario de entre cuatro y cinco días. Puesto que el procedimiento de la RTU no implica una incisión, el dolor del posoperatorio es menor al que produce una cirugía más agresiva.

Los rastros de sangre en la orina son muy frecuentes tras una operación de próstata. En ocasiones puede producirse una intensa hemorragia, por lo general una o dos semanas después de la operación. Si esto ocurre, el paciente no debe asustarse; una pequeña cantidad de sangre recorre un largo camino en el interior de la orina y muchas veces aparenta más gravedad que la real. Hay que beber mucho y, si no ha desaparecido al cabo de unas horas, se avisará al médico.

A veces los coágulos dificultan la micción. Si esto ocurre, el paciente deberá regresar al hospital y se le volverá a sondar durante un par de días. Estas hemorragias desaparecen al cabo de pocos días y pueden deberse a una infección, en cuyo caso se administran antibióticos. La hiperplasia prostática benigna afecta a muchos hombres durante años sin que se den cuenta, y por eso muchos se sorprenden por la potencia de su micción después de someterse a la RTU. El efecto es inmediato, pero si son de los que tienen que orinar muy a menudo, quizá les lleve un poco más de tiempo mejorar y puede que no se restablezca por completo la normalidad. La necesidad de ir al servicio durante la noche puede persistir tras la intervención quirúrgica, porque se debe tanto al proceso de envejecimiento como a un trastorno prostático. Otro síntoma que quizá no mejore tras la intervención es el goteo terminal. Algunos hombres, incluso, lo advierten por primera vez tras la intervención quirúrgica.

Tras la intervención, se introduce un tubo flexible llamado sonda urinaria en la vejiga para drenar la orina; por lo general, se retira al cabo de dos días. Aunque el urólogo consiga controlar por completo la hemorragia al finalizar la intervención quirúrgica, existe la posibilidad de que se drene algo de sangre con la orina durante un par de días después de la intervención. En algunas ocasiones, la sangre coagula y obstruye la sonda. Si esto ocurre, un médico o una enfermera deshará el coágulo con una jeringuilla. Muchos urólogos utilizan sondas especiales que hacen fluir líquido por la vejiga para reducir el riesgo de coagulación.

El paciente no sufrirá los dolores propios de un posoperatorio, si bien el catéter puede resultar incómodo y producir la sensación de que la vejiga está llena. A veces se experimentan espasmos dolorosos. Si son intensos, se puede recetar algún fármaco para aliviarlos. El paciente deberá beber mucha agua a diario para ayudar a vaciar la vejiga.

Una vez retirada la sonda, el paciente será capaz de orinar casi al instante. Es normal que durante los primeros días aumente la frecuencia y, a veces, resulta difícil controlar las micciones. El fisioterapeuta (o una enfermera) enseñará al paciente algunos ejercicios que le ayudarán. La mayoría de hombres vuelve a casa un par de días después de serles retirada la sonda. A veces resulta dificil orinar, pero el secreto consiste en aguantar durante algunas horas. Si aun así no es posible, hay que poner de nuevo la sonda; pero por lo general todo va bien cuando se vuelve a retirar.

Los hombres que se han sometido a una RTU se cuentan entre los pacientes más satisfechos de los centros urológicos. Muy pocos se sienten desilusionados por el resultado; sólo los que presentaban unos síntomas leves consideran que el remedio es peor que la enfermedad.

Un fenómeno que se produce en algunas ocasiones tras la intervención es lo que los médicos llaman «eyaculación retrógrada». Al finalizar el acto sexual, se experimenta el clímax normal pero no sale nada. El término «eyaculación seca» describe con exactitud lo que ocurre. Hay que extraer el músculo del cuello de la vejiga, que está situado encima de la próstata, junto con el tejido prostático, lo cual significa que el semen gotea en el interior de la vejiga y no sale al exterior. Por lo general, el acto sexual no se ve afectado, aunque algunos hombres experimentan dificultades para tener una erección después de la intervención quirúrgica.